VOL.III−Obras de integración a la arquitectura

21 obras

Gego, arquitecturas

Hannia Gómez

La arquitectura, constantemente, palpita (1).

Mark Wigley. The Drawing that Ate Architecture, 2023.

Siguiendo el pensamiento de Gego (1912 – 1994) como arquitecto en su obra artística, podemos dar con los datos que atestiguan la evolución de sus ideas sobre arquitectura, urbanismo y diseño, sus reflexiones sobre el desarrollo de estas artes en el mundo moderno que le fue contemporáneo y, particularmente, conocer las influencias, interacciones y aportes que indiscutiblemente recibió, mantuvo y produjo durante toda su carrera.

Cada obra suya tiene, en mayor o menor grado, un ingrediente donde se revela su formación como Ingeniero arquitecto egresada de la Technische Hochschule de la Universidad de Stuttgart en 1938, y del zeitgeist vigente en el pensamiento arquitectónico en la Alemania de sus años de estudiante (1932-1938): ese “ecléctico panorama nacional, donde coexistían movimientos generales como el Jugendstil, el Expresionismo y el Neue Sachlichkeit (Nuevo Funcionalismo)”2. Era allí donde fulguraba, radiante como ninguna, la Bauhaus de Dessau, la escuela de la cual Gego —sin haber estudiado en ella— recibió todo el influjo.

Basándonos en la premisa universal de que una vez que se es arquitecto, se es para siempre, consideramos que el talante de vanguardia, de experimentación científica y la curiosidad dinámica y permanente por el acontecer en el mundo artístico y arquitectónico moderno que tanto caracterizó a Gego —y que siempre conservó— se gestó justamente en esos años académicos en Stuttgart, cuando la joven estudiante se hizo arquitecto. Entonces aprendió a diseñar y a construir según la manera clásica, pero manteniendo siempre la mirada atenta sobre todo lo que emanaba, cada vez en mayor medida y cada vez más internacionalmente, de la revolucionaria saga bauhausiana.

Para esbozar una valoración de las arquitecturas de Gego, y en particular de sus obras de integración a la arquitectura (1969-1982) en este contexto3, hay que revisitar las búsquedas, las tendencias y las mutuas influencias e interacciones entre estas artes, las cuales constantemente se cruzan, se confunden y hasta se fusionan en muchos momentos de la historia de la modernidad. Para ello, hemos querido apelar al diagrama más acucioso conocido del discurso arquitectónico del siglo veinte: The Evolutionary Tree, elaborado a partir de 1969 por el arquitecto, teórico e historiador de arquitectura norteamericano Charles Jencks4, y que, organizado por décadas, en su penúltima versión abarca justamente desde 1900 hasta el año 2000.

En dicho “retrato idiosincrático del siglo veinte”5 (como lo calificó Mark Wigley6), producido sucesivamente en varios árboles/diagramas que evolucionaron a través del tiempo creciendo década a década, Jencks ubicó los nombres de los arquitectos, los edificios, las tecnologías y los conceptos más importantes reunidos alrededor de las etiquetas de las tendencias más significativas.

En su fluctuante devenir, los arquitectos “habitan mundos paralelos” que son “de su propia creación”. Como en una especie de Reticulárea en perenne expansión, el discurso arquitectónico es “una suerte de sistema orgánico, un tembloroso enjambre de preguntas, conceptos y personalidades interactivas en donde todo afecta y se ve afectado por lo que lo rodea”. Todo esto no hace sino recordarnos la evolución de la misma Gego, quien, como muchos de sus mejores colegas contemporáneos, “desafió la figura convencional del arquitecto”7.

A partir del año crucial de 1947, Gego hace su último edificio —es decir, su última obra formal           de arquitectura— y se embarca crecientemente en su obra artística; lo que en realidad hace “es proseguir en la búsqueda de nuevas formas de diseñar y de erigir espacios, que jamás dejaron de ser arquitecturales”8, construyendo y habitando un mundo paralelo de su propia creación.

Leyendo en el diagrama de Jencks, también vemos las importantes influencias e interacciones que empiezan a abonar el “ajedrez multidimensional” del pensamiento de Gego a partir de fines de la década de los años treinta9, como Heinrich Tessenow, el Clasicismo Moderno, Paul Bonatz, el Arbeitstil (Estilo Laboral), la Bauhaus, el Suprematismo, el Neoplasticismo, Mies van der Rohe, el Weissenhof, Paul Klee, el Expresionismo Abstracto y hasta Antonio Gaudí, quienes seguirán estando presentes en su obra para siempre, resurgiendo y palpitando constantemente.

En esta oportunidad, no obstante, vamos a detenernos específicamente sobre las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta, cuando Gego produjo la gran mayoría de sus obras de integración a la arquitectura. Esto sin olvidar jamás que fue justamente la desaparecida quinta El Urape su indiscutible turning point entre la arquitectura y el arte, momento a partir del cual siempre podremos encontrar en gran parte de su obra, en mayor o menor medida, la presencia de la arquitecto en la artista —y viceversa—10.

En esos treinta años damos con muchos nuevos nombres que tienen resonancia o nos resultan familiares en el universo de Gego. De The Evolutionary Tree, podemos extraer de los años sesenta, por ejemplo, a Yona Friedman y sus aglomeraciones espaciales; a James Stirling, y a las Megalópolis; a Alvar Aalto, a Hans Sharoun, al Neo Expresionismo; a Frederick Kiesler y su ciudad en el espacio;      a las tendencias del Blow Up y del Plug In, a lo Fantástico, a Archigram; a la preponderancia de las utopías en general y el amor por los gadgets. En los años setenta hace su aparición rampante al Postmodernismo, y con ello la vuelta a la ciudad de Rossi y de Rowe —y por ende a la memoria—;  el Pattern Language de Cristopher Alexander; el clamor por la hibridación y la inclusión invocados primero por Rayner Banham y luego por el mismo Jencks; el Diseño Participativo, la explosión de la caja con Frank Gehry y Coop Himmelblau, el Super Sprawl y la Globalización. Ya en los años ochenta saltan a simple vista resonancias como la búsqueda de la Tecnología Orgánica, la Interactividad, el Deconstructivismo, Peter Eisenman, Enric Miralles, Rem Koolhaas, Morphosis, Zaha Hadid, la Ciudad Instantánea, el CAD, lo Fractal, la Decentralidad, el Biomorfismo y la aspiración al Lightness, entre otros influyentes episodios modernos. Gego, premonitoria, anuncia y acompaña la creciente ramificación del árbol posmoderno de la evolución arquitectónica con el proyecto infinito de la Reticulárea.

Claro está que en la producción artística de Gego no todo son diálogos externos e internacionales. Pudiéramos hacer también diagramas semejantes a partir de la evolución de su propia obra y de sus interacciones con los artistas, arquitectos y diseñadores venezolanos y latinoamericanos. En primer lugar, no debemos olvidar el gran impacto que significó para Gego (y para toda su generación) el monumental proyecto de la Síntesis de la Artes Mayores del arquitecto Carlos Raúl Villanueva para la Ciudad Universitaria de Caracas, justamente desde fines de los años cuarenta, cuando el plan del campus se estaba gestando (1944-46) y luego realizando (1946-1960), y a partir de allí en adelante 11. Otros diálogos necesarios a considerar provendrán de la interacción de su obra con la de Gerd Leufert y de los proyectos docentes guiados por Gego, tanto en el Taller Gego en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (1959-1966) como en la Cátedras de Modelado y de Formas Bi y Tridimensionales en el Instituto de Diseño (1966-1971). Esta última es, sin duda, su propia reinvención de la Bauhaus, indagando en la producción ulterior de aquellos estudiantes que se convertirían con el tiempo en notables arquitectos y diseñadores, y en cuya obra posterior Gego dejó huella indeleble. Otros datos sobre quiénes admiraba la arquitecto en “esos años de arquitecturas fantásticas” (todas incluidas por Jencks en sus diagramas) han emanado de su bibliografía y apuntes, como el legado del movimiento expresionista en Erich Mendelsohn, Bruce Goff y Félix Candela12. Finalmente, habríamos de incluir en nuestros árboles evolutivos los edificios y los testimonios de los autores de las arquitecturas donde las obras de arte de Gego fueron integradas, útiles documentos para permitir a mayor profundidad la exploración de las dimensiones fenomenológicas, sensoriales, funcionales y urbanas de sus propias composiciones. Estos nuevos “Evolutionary Trees” quedan pendientes.

Encontrar los hilos del obrar del arquitecto entretejidos en cada una de las obras de Gego es, por lo tanto, una tarea fascinante. Particularmente en sus veinte principales obras de integración a la arquitectura, realizadas o no (la historia de la arquitectura está hecha también de las arquitecturas no construidas), surgen los más visibles ejemplos de un elenco de interacciones entre arquitectura y arte que se mantiene en perenne construcción.

1. “Architecture Constantly Throbs—Apparently”, en Mark Wigley, The Drawing That Ate Architecture, ed. Jencks Foundation (2023), https://www.jencksfoundation.org/explore/text/the-drawing-that-ate-architecture.

2. Ver Hannia Gómez, Catálogo de la exposición Gego, arquitecto (Caracas: Sala TAC, 2006), 10.

3. Catálogo Razonado de Gego, vol. III, Obras de integración a la arquitectura (2025).

4. Ver «Charles Jencks», Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Jencks.

5. “Idiosyncratic Portrait of the Twentieth Century”, en Wigley, The Drawing That Ate Architecture, 2023.

6. Mark Wigley, ex-Dean of the Graduate School of Architecture, Planning and Preservation at Columbia University. Ver “Mark Wigley”, Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Mark_Wigley.

7. Wigley, The Drawing That Ate Architecture, 2023.

8. Gómez, Catálogo de la exposición Gego, arquitecto, 23.

9. “Todo pasado del hombre está arraigado en cada uno de nosotros, y si yo he sacado ciertas combinaciones de capacidades para hacer lo que hago es el resultado de un ajedrez multidimensional”, en Sabiduras y otros textos de Gego, ed. Josefina Manrique y María Elena Huizi (Caracas: The Museum of Fine Arts, Houston; Fundación Gego, 2005), 37.

10. Gómez, Catálogo de la exposición Gego, arquitecto, 20.

11. Hannia Gómez, «Secret Lines: Interweaving a New Territory», enBeyond the Supersquare(Nueva York: The Bronx Museum, 2011).

12. Ver Ulrich Conrads y Hans G. Sperlich, The Architecture of Fantasy: Utopian Building and Planning in the Modern Times (Nueva York: Frederick A. Praeger, 1962).