En el año 1976, la Reticulárea recibe el Premio de Adquisición del Salón de Artes Plásticas de Venezuela del Museo de Bellas Artes de Caracas. Unos meses después se crea la Galería de Arte Nacional y la obra pasa a ser de la misma. Es así que, en el año 1977, la obra se monta en una sala del edificio que temporalmente se le asigna a la recién creada galería, que no es otro que el edificio neoclásico que había sido la primera sede del Museo de Bellas Artes de Caracas.
En esta edición, al igual que ocurrió con la Reticulárea, 1974 (véase el registro FG-3368), y distinto a las Reticuláreas del año 1969 (véase los registros FG-2109 y FG-3504), la instalación comparte el espacio con otras obras. No se conservan planos de este montaje y las imágenes que se tienen dan cuenta de una articulación densa, con las piezas muy próximas unas de otras y en la que fueron visibles tanto los soportes como las luminarias; la obra semeja a una cortina o a un velo que irrumpe en la sala en un espacio determinado. Al igual que la edición anterior, no parece que haya sido posible el movimiento entre las piezas, el espectador debió haber tenido que rodearla para poder apreciarla a cabalidad. La ambientación permaneció en este espacio hasta el año 1980, cuando es mudada a lo que sería su sede definitiva, realizada exclusivamente para ella, en la Galería de Arte Nacional.
La bibliografía relacionada con esta obra puede verse en el apartado correspondiente a Reticulárea, 1969 (véase FG-2109).